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lunes, 25 de junio de 2012

Almas devoradas.

¡Hola!
Esto de aquí es un pequeño relato que escribí para participar en un concurso y, a pesar de que no resultó finalista, creo que sí llamó un poco la atención. ¿Qué os parece?


Alexei avanzó en las brumas de la noche, rezando para que todo tuviera solución. Quería a Xinelle, le daba igual lo que fuera y lo que pudiera hacer, estaba locamente enamorado de ella. Lo había descubierto esa misma mañana, después de despertar y notar que le faltaba. Había sido tan tonto que había estado a punto de expulsarla de su lado porque no era como los demás, porque tenía algo a lo que él no había querido enfrentarse.
Pero eso ya no importaba, iba a buscarla y sabía dónde estaba, escondida en los almacenes junto al muelle en los que la había visto por primera vez, sintiendo algo que, más tarde, se reveló como amor. Entonces no había podido imaginar que ella era la causa de los asesinatos que se producían en la pequeña ciudad costera, pero ahora nada le importaba, esperaba lograr contenerla, evitar que hiciera caso a su naturaleza asesina, aquella que necesitaba las almas humanas para alimentarse. Xinelle era un súcubo, una criatura que él había creído mitológica y, a pesar de todo, no podía negar la atracción que sentía por ella, cómo sus miradas se fundían al tocarse, cómo sus cuerpos echaban chispas cuando estaban juntos.
Era de noche, pero incluso los muelles estaban demasiado vacíos, demasiado silenciosos. Eso era suficiente como para asustarle incluso a él, el típico chico duro con piercing en las cejas y que siempre llevaba encima una navaja.
Conteniendo el aliento, llegó al almacén y deslizó la puerta metálica, rezando para que le perdonara por haber estado a punto de dejarla escapar.
La luz de la luna caía desde el tejado de cristal y él se paralizó ante lo que vio. Los cuerpos se amontonaban en el suelo, corpulentos marineros yacían muertos de forma caótica.
Ella estaba en el centro de todo aquello, su pelo rubio resplandeciendo mientras permanecía sentada en el suelo, mirando en su dirección. Las lágrimas fluyeron cuando se acercó y la cogió entre sus brazos, consciente de que aquello lo había hecho ella.
-Mátame- Le pidió, suplicando, llorando.
Y él supo que no tenía otra opción, que no iba a cambiar, porque eso estaba en su naturaleza. Él mismo lloró, gritando de agonía cuando desenfundó su navaja y la clavó en su estómago.
También su sangre manó cuando se suicidó, muriendo a su lado.
Todo carecía de sentido sin ella.

3 comentarios:

  1. Ooh! Pues te diré una cosa: no sé cómo eran los demás relatos pero, sin duda, deberías haber ganado TÚ! :) En serio, me ha encantado no, lo siguiente ^^
    Un abrazo! :3

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    1. Muchas gracias!! ^^
      Eso sí, te aseguro que el relato que ganó era increíble.
      Después de que terminara el concurso, pude leerlo y la verdad es que me quedé la mar de sorprendida por el final.
      Se merecía ganar =)

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  2. Imaginaba que pasaría eso, es muy triste el dolor que puede causar la pérdida de tu amor. Pero, eso sí, deberías haber ganado, está muy bien.

    ¡Besitos!

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